La vida es eso que se nos va mientras nos sentamos a reflexionar sobre ella.

La vida es eso que se nos va mientras nos sentamos a reflexionar sobre ella…

Es ese suceso tan efímero que parece durar una eternidad al momento de vivirla pero que una vez se nos va, no parece haber durado ni una milésima de segundo.

Nos sentimos el centro del universo cuando ni nuestra propia galaxia es el centro de él.

Nos engañamos a nosotros mismos y a los demás con deseos y juegos banales que alimentan nuestra maldad. Nos creemos con el poder de apuñalar con mentiras y criticas a todo aquel que no haga parte de nuestro sistema de creencias y nos gusta jugar a evadir su derecho a opinar sin saber a ciencia cierta cual es la verdad…

Envejecemos rápido porque no cambiamos nuestros ambientes y los lugares que solemos visitar por el rato de placer que nos brindan, pero tarde que temprano llegamos a un punto en cual sin previo aviso, sentimos que nos hace falta algo y ese algo es la vida, la vida que se nos escapa de las manos junto con los planes que teníamos en mente para ella.

Son esos pequeños momentos de reflexión en los cuales uno se da cuenta cuan corta y larga es la vida como para quedarse fichado y estancado en un mismo plano dimensional…

¿Cómo pretendía yo avanzar en la vida si a lo único que le dedicaba mi energía vital, autoestima y tiempo por encima de cualquier cosa era para ir un gimnasio de Crossfit que ciertamente me enseñó mucho pero que de un momento a otro me di cuenta de que simplemente ya no me iba?

Porque toma su tiempo y experiencia darse cuenta que los momentos son como las personas… pasajeras. Porque no somos conscientes que ese preciso momento que estamos viviendo, no volverá. Así como las personas que te rodean, las cuales tampoco serán siempre las mismas.

 

Hay lugares que sientes que serán eternos, pero que simplemente no lo son y eso te lo demuestra el destino y las señales del universo.

Para mi el CrossFit lo era todo, mis amigas, amigos, salud, cuerpo, vida social, vida virtual, vida familiar, vida amorosa, etc.

Y es apenas que salgo de ese enceguecimiento voluntario que me pongo a pensar en cuantas experiencias transformadoras habré cancelado por no perder mis sesiones diarias de entrenamiento, todo eso por estar metida en un gimnasio.

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Estoy dispuesta a compartir con el mundo mi lado oculto y más difícil de mostrar…

Esta vez si… esta vez si lo haré. Es hora de tener un propósito por el cual seguir escribiendo, escribiendo no solo para mi sino para todo aquel que sienta algo con mis letras.

No se quien leerá esto, no se si alguien me logré encontrar (de ser así, decirme… yo hace rato que ando buscando lo mismo) pero igualmente tal vez a alguien le pueda interesar.

Ya basta de ponernos vagas excusas que nosotros mismos nos creamos… ya basta de obstáculos imaginarios…

Y así como el viejo, sabio y adelantado en el tiempo, señor Da Vinci decía: “Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye al intelecto.

Si estas dispuest@ a embarcarte en esta aventura conmigo de la cual no tengo ni la mínima idea de que sucederá, entonces, sería un placer que fueras mi acompañante en esta hermosa soledad (así le llaman algunos… aunque yo siendo muy honesta debo admitir que los mejores momentos de mi vida y los de mayor iluminación han sido al estar sola conmigo y como dicen por ahí: “no puedes estar sola si te gusta la persona con la que estas en tu soledad… ¿tu me entiendes?.

Un choque místico de miradas

Las miradas, un segundo en la eternidad en el que dos almas se vuelven una.

Un choque místico de pensamientos que apuñalan más profundamente que cualquier daga o puñal…

Algunas miradas son más difíciles de leer que otras, eso depende de cuan armado y preparado para atacar nuestro cuerpo esta.

La boca calla y la mirada grita.

El deseo se desborda por nuestras pupilas sin previo aviso al ver pasar frente a nosotros la persona que nos hace sentir infinitos.

Y aunque este “mal” e intentemos engañar a nuestra mente de que eso no va, a la mente le importa un bledo y sigue atacándonos sin parar.

Atacándonos con un deseo que sabemos que al final solo nos hará mal y no nos llevará a ningún lugar.

Pero como abstenerse de sentir algo tan vital y real en un mundo tan material lleno de emociones y sentimientos que se van como el flujo de un rio sin final.

Como negociar con el corazón para no salir llorando un caudal y sintiéndonos en perdida total.

 

 

Como explicarle a la razón, que a veces hay combinaciones que simplemente no dan y que es mejor olvidar antes de caer en un abismo sin final.

Su presente ausencia…

Cada vez son mas los años en los que la veo y se me sigue descuadrando todo…

Es muy fácil decir que uno ya olvido a alguien cuando no lo ve casi nunca pero el día en que ves a esa persona y tu sientes que te sigue moviendo el piso entonces lo único que habías olvidado era la sensación que te hacía sentir.

Y ese es el problema cuando uno siente demasiado, que uno termina queriendo hasta tal punto de ser masoquista y disfrutar del dolor que proporciona la presencia ausente de esa persona.

Eso me causaba ella, un vacío en el pecho, porque entre mas cerca la tenía, mas lejos sabía que ella estaría de mi y eso me mataba, porque a veces los pensamientos pueden ser nuestros mejores aliados pero también nuestros peores enemigos.

Y cada que la veía alejarse, la observaba atentamente pues sabía que ella era efímera, como la podía volver a ver mañana, puede que no la pudiera volver a ver sino dentro de unos meses o inclusive años.

El reflejo de un adiós.

Y estaba allí parada tan callada y enigmática como siempre, el rostro empañado por el vapor del agua caliente y sus tibias lagrimas recorriendo su efímera figura…

No eran sus ojos los que me veían, era su mirada la que me perseguía, su mirada triste y ahogada en las palabras nunca dichas que se encerraban en la penumbra de sus pensamientos.

Observaba su cuerpo a medida que pasaba el tiempo y lo único que envejecía eran nuestras figuras y nuestros rostros pasajeros, eran nuestros sueños… nuestros sueños que nadaban en un mar de incertidumbre al siempre dudar de lo nuestro, era esa duda la que me mataba y me trasnochaba pensando en el poco tiempo que nos quedaba y que a su vez nunca parecía acabar. Era la angustia de pensar que nunca había existido un nosotros… que solo existía un yo… y un ella… que para ella yo era un él y para ella, ella era tan solo un yo.

Observaba su imperfecto cuerpo abrazar su quebrantada y hermosa alma, los pequeños pedazos pegados de mala gana y muchas zanjas que aún no terminaban de sanar… esa noche vi algo en ella, que hacía tiempo pensé haber perdido en mi… encontré en ella ese lugar, ese refugio que me abastecía de aquel amor que nunca pude recibir. Ella era mi droga, yo el drogadicto y ahora por fin comprendí aquella vieja frase… que mal de muchos consuelo de tontos… lástima darme cuenta tan tarde que el único tonto fui yo, ya que parecía como si ambos nos estuviéramos haciendo daño, y en verdad el único que se hacía daño a si mismo era yo…

Reconozco que muchas veces aceptamos el amor que creemos merecer y vivimos a la espera de que alguien nos ame, pero es la ironía del destino la que se encarga de juntarnos con aquellas personas en los momentos más caóticos de nuestras vidas, esos momentos en los que no estamos preparados, esos en los que estamos frágiles, vulnerables y mendigando cualquier ofrenda de amor… y es cierto, ¿como terminar con un amor que por más masoquista que parezca, se aprende a vivir con ese dolor que hasta llegamos a confundir con el amor y paso continuo al placer?…

Y es aquí donde entra la razón a jugar con nuestro complicado cerebro y nos cuestiona el: ¿por qué conformarnos con menos de lo que queremos? Y es que a lo mejor la respuesta sea más simple de lo que parece… quizás sea por el temor de decir adiós a aquello que duele dejar de querer porque se empezó a querer, sin querer…

Pero fue solo al final de toda esta complicada novela muda, que me di cuenta de la verdadera razón por la cual nunca existió un nosotros… esa razón, fue porque ella había dejado de ser ella para convertirse en alguien más, ese alguien más era yo, porque ella…ella nunca había existido, ella siempre fui yo, solo era yo a través de un roto, viejo y empañado espejo.

 

Nada surge de la nada

Llevo meses escribiendo para mi y los fantasmas que hasta el día de hoy me atormentan. Jamas había pensado en la posibilidad de un blog en el cual pudiera de forma anónima compartir mis experiencias, sentimientos y demás con personas de todo el mundo que quizás se sientan o se hayan sentido igual que yo en alguna etapa de su vida…

He de admitir que colgar mis pensamientos mas profundos en el internet, no es algo fácil. Ya que aunque ustedes no sepan quien soy yo, tarde que temprano todo se sabrá. Porque como dicen por ahí… cae primero un mentiroso que un cojo, y no se trata de que yo sea una mentirosa, nada que ver. Al contrario, hay tanta esencia, tanta honestidad y profundidad en mis textos que probablemente algún día terminen siendo de que hablar en boca de la gente que me conoce en la vida real, porque aceptémoslo, esto no es el mundo real, esto es solo un portal que nos conecta a todos. Los invito a adentrarse en mi mente y vida, cada texto fue escrito en plena explosión de inspiración cualquier día de este año. Espero lo disfruten.